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Visitando el centro histórico de Sao Paulo

Feb 23, 2011

Dicen que Sao Paulo no es una ciudad demasiado turística. Cuando la observas en fotos, con ese ingente tráfico de rascacielos surcando su horizonte, te imaginas una enorme metrópoli comercial e industrial. También nos hablaron del alto índice de violencia y delincuencia de la ciudad, además de que para ir a las playas más cercanas había que hacer un pequeño recorrido de al menos una hora en coche…

Con estos argumentos, creíamos que nos habíamos vuelto un poco locos por reservar nuestros hoteles en Sao Paulo. Pero, claro, a medida que vas descubriendo la ciudad todo se soluciona poco a poco. Quizás lo que no se puede salvar de Sao Paulo es que sea tan cara, pero por lo demás viajaréis a la ciudad más cultural de Brasil.

Nosotros estuvimos principalmente en el centro histórico de la urbe. Allí hay muchos monumentos que nos trasladan a la época colonial portuguesa. De las visitas imprescindibles que no pueden faltar en esta zona están la Catedral Metropolitana de Sao Paulo, con sus torres de 92 metros de altura. Es una iglesia grandísima, llena de hermosas columnas y arcos en su interior. Hay que hacer un poco de tiempo para visitarla completa.

En Sao Paulo no puede uno pasar de visitar rascacielos. Os recomiendo que elijáis de todos ellos dos: uno, el Edificio Martinelli, considerado el primer rascacielos construido en América del Sur. Con sus 130 metros de altura, lo inauguraron en 1934. Se puede subir hasta la terraza y contemplar unas vistas preciosas de la ciudad. El segundo es la Torre do Banespa, inaugurado en 1947. Cuenta con 161 metros de altura, y para construirlo, curiosamente, se inspiraron en el Empire State Building de Nueva York.

No faltan tampoco museos en la ciudad, como el Museo de la Lengua Portuguesa, situado en la Estación de la Luz, el único museo de este género en el mundo, por lo que la visita hay que aprovecharla. Hay otro museo más pequeño, pero tal vez más interesante, en el Patio do Colegio, el lugar donde fue fundada la ciudad en 1554. Y, por supuesto, no quedaros sin visitar la Pinacoteca del Estado de Sao Paulo, para conocer lo mejor del arte brasileño.

El centro histórico de Sao Paulo es también un buen lugar para conocer la vida nocturna de la ciudad. Bares y restaurantes, pubs y pequeñas tabernas en las que probar lo mejor de la gastronomía local. Son tal vez los lugares más baratos, algo que se debe tener en cuenta en esta ciudad.

Porque, cuando sales del centro histórico de Sao Paulo, os esperan largas avenidas arboladas con rascacielos, bancos, empresas, oficinas… Un mundo demasiado comercial e industrial, que seguramente no os atraiga demasiado. Hacednos caso, y moveros por el antiguo centro colonial. Disfrutaréis de vuestra estancia.

Foto Vía Travelpod