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Cuenca, la ciudad de las Casas Colgadas

Sep 27, 2013

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Declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, la ciudad de Cuenca (Castilla-La Mancha, España), abrazada por los ríos Júcar y Húecar, se levanta sobre los mismos precipios de rocas calizas que la erigieron como una villa inexpugnable durante la Edad Media, cuando el rey Alfonso VIII la reconquistó tras una dura batalla a los musulmanes.

Uno de los recorridos urbanos con más sabor y popularidad de Cuenca es de la calle Julián Romero que, prieta de viviendas populares, lleva hasta el conocido puente metálico de San Pablo.

Desde la metálica pasarela peatonal, gran obra del ingeniero Fuster, llamada también como el “Puente de Hierro”, se puede ver el espléndido escenario de la hoz de Húecar y, especialmente, admirar el icono de la ciudad: las casas colgadas (erroneamente llamas casas colgantes).

Edificadas a fines del siglo XIII y principis del XIV, las populares casas colgadas de Cuenca ocupaban toda una manzana cornisa sobre el Húecar. Por desgracia, en la segunda mitad del siglo XIX se derribaron gran parte de las casas, sin embargo a causa de la intervención municipal se adquirieron las dos que hoy en día hay y que fueron remozadas en la década de 1960.

Aunque aquellas casas colgadas perdieron con la remodelación parte de su toque popular, si se consiguió mantener intacto lo pintoresco de sus balconadas y su precario equilibrio, que es, precisamente, lo que las ha erigido en el símbolo emblemático de esta ciudad española, donde, además de la catedral, son dos peñascos, las hoces de los ríos y las modestas arquitecturas compone  su original monumentalidad.

En la actualidad, las casas colgantes (caemos nosotros también en el error, casas colgadas) albergan el Museo de Arte Abstracto, con otras de Zóbel, Chillida, Tapiés, Oteiza o Saura, y cuya fundación es obra del artista Fernando Zóbel, quien en 1966 llevó aquí su colección personal de obras del abstracto español, que poco antes de fallecer cedió a la Fundación Juan March.

Finalmente, la originalidad estética de estas obras constrata, aunque se complementa, con la peculiar estructura interna del edificio, que ofrece un recorrido bastante atractivo y estimulante.