“La Ciudad de los Muertos”, un singular barrio de El Cairo

El cementerio septentrional es la mitad de una enorme necrópolis conocida popularmente como la “Ciudad de los Muertos“. En un principio, fue  una zona desértica fuera de los muros de El Cairo, capital de Egipto, que ofrecía a los sultanes mamelucos el espacio para construir que no existía en la ciudad, densamente poblada.

Los inmensos mausoleos que levantaron eran algo más que simples tumbas. también estaban destinados al entretenimiento. Esta es una  tradición egipcia que tiene sus raíces en los tiempos de los faraones, cuando la gente solía acudir a merendar en el cementario como si fuera algo completamente normal.

Esto sucedía  en el siglo XIV y ha tenido como resultado la situación actual en la que los vivos y los muertos coexisten de forma tan tranquila como sorprendente. En algunas tumbas-casa, los cenotafios son usados  mesa y la colada se cuelga entre las lápidas. El municipio cairota  ha instalado agua, gas y electricidad y, asimismo, existen una comisaría de policía y una oficina de correos.

Por otro lado, los viernes y festivos, los visitantes acuden en masa y ofrecen sus respetos a los muertos. Sin duda alguna , el nombre popular de “ciudad de los muertos” refleja perfectamente lo que supone este sitio.

Los monumentos más sobresalientes del cementerio son la gran y desmoronada tumba del emir Tashtimur, de forma abovedada; la magnífica mezquita de Qaitbey; el complejo del sultán Ashraf Barsbey, cuya cúpula está tallada con un bello diseño  en forma de estrella; el Khanqah-mausoleo de Ibn Barquq; los dos grandes complejos adyacentes de la mezquita del emir Qurqumas (construida en 1507) y el Khanqah del sultán Inal (levantado en 1456); y la tumba de Asfur,  mausoleo de forma alargada.

Para visitar la “Ciudad de los Muertos” se puede realizar  a través de un viaje organizado por una agencia en autobús (si bien normalmente, el turista no baja del mismo) o bien contratar a un guía local y pagar a un taxista para que nos lleve allí.

Una vez allí, se tiene que disfrutar con la atmósfera de pueblo del cementerio, con pequeñas tiendas, cafés y vendedores callejeros. Por una pequeña propina, se puede acceder a muchas tumbas-casa. El peligro viene si uno va sólo, pero si acude junto a un guía local, un taxista o en grupo, no deberá haber problemas de seguridad.