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La Reserva Nacional de Masai Mara en Kenia

Feb 3, 2011

Le recomendé a un amigo con ganas de aventura un safari por el Parque Nacional Masai Mara en Kenia. La primera impresión fue mirarme con cara de… ¿pretendes meterme ahí?… Aún se lo recuerdo, sobre todo cuando hacemos memoria de lo primero que me dijo nada más llegar: “la experiencia más alucinante de mi vida”.

Y no es al primero al que se lo oigo, la verdad. La Reserva de Masai Mara es la típica que se nos viene a la mente cuando imaginamos un safari en medio de cebras, ñus, leones de todos los tamaños, hienas, jirafas… y las grandes migraciones de cientos de miles de animales de un extremo a otro del parque.

Todo el que llega aquí vuelve con los ojos como platos después de haber tenido tan cerca a los cinco grandes, como así se llaman el conjunto que forman los leones, leopardos, búfalos, elefantes y rinocerontes. Masai Mara se halla al sudoeste de Kenia, bordeando la frontera con Tanzania, otro de esos lugares mágicos para ir de safari.

Antes de ver a los animales en acción será el paisaje de la reserva lo que os cautive. Desde bien temprano, el sol despunta en lo alto, rozando con su brillo las colinas y las aguas de chocolate del río Mara. ¿Habéis visto alguna vez la película Memorias de África?.

Masai Mara fue inaugurada en 1961. Yo os recomendaría que si queréis vivir una experiencia fascinante reservéis vuestro viaje entre los meses de julio y octubre. Es cierto que es cuando más turistas hay, cuando tal vez los precios de las estancias y los vuelos sean más altos, sí, pero la ebullición de Masai Mara en esas fechas merece la pena.

Hay muchas formas de recorrer la reserva. Hay paquetes turísticos que la organizan en coche, otros en minibuses, avionetas, globos, ultraligeros… Lo que sí se pide a los turistas, por favor, es respeto. Los animales están en su hábitat natural, en su casa. Nosotros somos los visitantes, y seguro que ninguno nos atreveríamos a importunar el hogar ajeno.

Dicen que en agosto, cuando millones de cebras, gacelas, impalas y ñus comienzan su migración hasta el Serengueti en busca de pastos frescos, el espectáculo es impresionante. Pero claro, todo viaje tiene sus peligros. El juego de la vida y la muerte, con los leopardos y los cocodrilos acechando, está siempre en todas partes.

Esto y los suaves atradeceres anaranjados sobre la espléndida sábana son momentos mucho más que inolvidables.