Malí, una joya del Africa negra

Malí es un país sin litoral situado en el África occidental. Limita al norte con Argelia, al este con Níger, al oeste con Mauritania y Senegal y al sur con Costa de Marfil, Guinea y Burkina Faso. Su capital es Bamako. Se habla francés y varios dialectos. Hay que vacunarse contra la fiebre amarilla y prevenirse contra el paludismo.

Si el Africa negra conduce más a menudo al turista a las pistas de la sabana que a las de la historia, Malí, país imaginativo y caluroso, es la excepción y ofrece ambos atractivos con el mismo interés: por el lado histórico, el País Dagón y el acantilado de Bandiagara; por el aventurero, el senderismo con camellos.

Paisajes:

El País Dogón mantiene su sociedad de 300.000 agricultores que habitan los pueblos situados al pie del acantilado de Bandiagara, conocida por sus creencias religiosas  y sus rituales. También destaca el singular río Níger.

Los montes Mandinga son importantes por sus formaciones rocosas y sus grutas. Al sureste de Kayes, las gargantas de Talary ven hundirse el río Senegal. No lejos de allí, la Reserva de la Biosfera del Bucle del Baulé merece una visita.

Al este, sobresale el Adrar des Iforas, lugar histórico de paso entre el Magreb y el Sahel; al sur, del Adrar des Iforas, se alza una parte del Sáhara poco conocida y que puede ser cruzada en camellos si la situación politica lo permite.

Ciudades:

Djenné destaca por su historia y su Gran Mezquita, el monumento de adobe más importante del mundo, es la obra mejor acabada del arte islámico en el Africa negra. Otra ciudad imprescindible es Mopti, la “Venecia” malinesa, el lugar más importante de los cinco deltas interiores del Níger y cuya mezquita, puerto fluvial y mercado de pescado merecen una visita.

Tombuctú es una mítica ubre del desierto, pero que ha perdido mucho de los testimonios de su historia como epicentro comercial. No obstante, todavía sobresale la arquitectura de sus mezquitas.

Por último, en Gao se debe visitar el Museo del Sahel y en Bamako hay que ver su Museo Etnográfico Nacional y la Casa de los Artesanos, además de visitar sus mercados.

Foto vía Nangola’s Blog

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