Saltar al contenido

Los Acantilados de Fuego del desierto del Gobi

Ago 9, 2012

Prácticamente sin visitar durante décadas, los Precipios en Llamas de Mongolia se han conocido durante mucho tiempo por los fósiles de dinosaurios. En la actualidad, esta meca científica puede verla cualquier en busca de la verdadera naturaleza. Se trata de una gran muralla esculpida que llamamos “Acantilados de Fuego” debido a que cuanso se ven por la mañana temprano o con el sol de última hora de la tarde parecen una masa de fuego brillante.

Se hicieron famosos como punto central de una gran empresa científica, tras los descubrimientos de la década de 1920 que transformaron la conciencia de los orígenes de la vida en la tierra.

En 1922, llegó el mayor descubrimiento. El fotógrado de la expedición, J.B. Shackelford, se encontró al filo de una cuenca de arenisca que parecía ideal para fósiles. Descendió  y vió un cráneo diminuto. En cuestión de minutos se sucedieron más descubrimientos y el jefe de la expedicion, Roy Chapman Andrews bautizó esta zona como Los Acantilados de Fuego.

La expedición descubrió más de 2.000 fósiles y encontró el eslabón perdido de una especie de reptil. Al año siguiente, la expedición volvió a este lugar y aumentó los descubrimientos. En primer lugar, encontró un depredador raduo, el Velociraptor.

Y finalmento tuvo lugar el descubrimiento por que el que la expedición sería conocida: los huevos de dinosaurio. De repente, los dinosaurios adquirieron nuevas características, y se veían menos como los monstruosos patosos de la imaginación popular, y más como encantadoras criaturas maternales.

Al año siguiente, la expedición regresó a los Acantilados de Fuego para descubrir la presencia humana allí hace 12.000-7.000 años. En este lugar, descansan algunas de las raíces más profundas de la vida en la Tierra.

Por último, los Acantilados de Fuego están en un lugar conocido como Bayaz Zag, “rico en arbustos” para los mongoles. Todavía abundan los fósiles de dinosaurios y hoy en día están protegidos por la ley.

En resumen, un lugar mágico que nos cautivará de principio a fin. La mejor época para visitar esta lugar es de junio a septiembre. En invierno, las temperaturas caen a menos 40 grados centígrados.