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Katmandú, turismo en la capital de Nepal

Feb 6, 2011

Me ha gustado mucho siempre el mundo hippie. Lo reconozco, aquella cultura sesentera del paz y amor tenía un algo que me atraía. Me hubiera encantado formar parte de aquellos hippies que llegaron en aquellos años hasta Katmandú, la capital de Nepal. Sería todo un descubrimiento, ¿verdad?.

Porque Katmandú es una de esas ciudades que sigue viviendo un sueño medieval, o imperial, como queráis llamarlo. Aquí la arquitectura se siente tremendamente protegida al abrigo del paisaje. Montañas nevadas, valles recónditos y un verde exhuberante trepan todos los días a los ojos de cualquier turista.

Pero, en medio de tanta belleza, Katmandú es una ciudad bulliciosa. ¿Se puede ir más rápido que en Katmandú?, ¿se puede ser más caótico que el ir y venir de gentes, turistas, lugareños, coches, motos, bicicletas?. La gente sale a la calle y, entre los palacios y los templos, compra en los mercadillos.

Durbar Square es la plaza central de Katmandú. ¿Podéis imaginar una plaza en la que haya más de cincuenta templos, estatuas y edificios?. Pues sí, esta de Katmandú. Es de esos lugares en los que piensas por dónde empezar o hacia dónde colocar la cámara de fotos. Y, claro, los lugareños pasan por ella como si tal cosa.

¿Los más bonitos?. Todos… Bueno, vale, hacemos una selección. Allí veréis el Hanuman Dhoka, el templo de Bhim Sen o el de Kumari Ghar. El primero de ellos era el antiguo palacio real, y curiosamente está dedicado a un dios mono. Pues sí, mono sí que es el templo…

De Durbar Square parten las callejuelas empedradas y sinuosas del centro de Katmandú. Fijaros en todos los detalles, porque esta ciudad es para no perderse nada de nada. Casitas de madera, enormes patios con estatuas, restaurantes de todo tipo, olores, sabores, sensaciones… No me extraña que los hippies hicieran de esta ciudad su templo en los años 60 y 70.

Todo el centro está salpicado de pequeños templos. Cada vez que entréis en alguno, hacedlo con mucho respeto. Siempre habrá alguien en su interior orando. Por cierto, si vosotros queréis orar, al entrar en cualquier templo tocad la campana de la puerta. Lo hacen todos, ya que los dioses están durmiendo siempre. Qué buena vida…

Pero si en Durbar Square hay bullicio, no os quiero ni contar la que se monta en Thamel. Porque aquí todo está vinculado al turismo. Hoteles, restaurantes, bares, agencias de viaje, empresas turísticas que os ofrecerán hacer senderismo por el Himalaya. Es el lugar ideal para los que queráis un poco de aventura.

Precisamente tenéis que reservar alguna escapada al Valle de Katmandú, sobre todo a las ciudades de Patan y Bhaktapur. Son como Katmandú, pero en pequeñito. Menos bulliciosas y concurridas, menos turísticas, pero con un encanto muy particular.

¿Viaje hippie y exótico a Katmandú?. Cuando queráis…