Cabo Reinga, el fin de Nueva Zelanda

Leí en una ocasión que Nueva Zelanda es el país más joven de la tierra. Así es precisamente como ellos venden parte de su turismo. Aunque, viendo fotos del país, no creo que les hagan falta muchas campañas de publicidad para demostrar que, además de joven, posiblemente sea uno de los rincones más fascinantes del planeta.

Pero, ¿cuál podría ser uno de los lugares más bellos de Nueva Zelanda?. Sería casi imposible responder a esta pregunta, aunque nosotros queremos poner sobre la mesa nuestra apuesta. Se trata del Cabo Reinga, el punto más al norte y alejado del país, lo que aquí se conoce como el fin de Nueva Zelanda.

Además del paraíso natural que nos rodea, el Cabo Reinga acoge una gran cantidad de misterios y leyendas. Cuentan las tradiciones locales, que en este cabo se unieron el mar hembra, el Mar de Tasmania, y el mar macho, el Océano Atlántico, para unirse y crear la vida tal como hoy la conocemos.

El Cabo Reinga es el típico cabo del fin de la tierra, con su faro y el rugido omnipresente del mar sobre los acantilados. La tierra, si os fijáis, es volcánica, ya que precisamente este cabo surgió de la erupción de un volcán. Para los maoríes estamos en un lugar santo, espiritual. Ellos lo conocen como Te Rerenga-Wairua. No en vano es aquí donde traen a sus muertos para que descansen en paz.

Paz y descanso son dos palabras que se respiran en el cabo. La silueta del faro frente al mar y sobre la alfombra de tierra volcánica es una de las más hermosas que se puedan contemplar. El paisaje es sombrío e inquietante. No me extraña que los maoríes lo hayan convertido en el lugar en el que las almas de los fallecidos se despiden de este mundo.

Imaginaros al atardecer la vista que podemos encontrarnos en el horizonte del cabo. Cerca de aquí también tenéis las dunas de Te Paki, las más grandes de Nueva Zelanda. Fijaros si son grandes que, para subir algunas de ellas, se tarda incluso unas dos horas.

¿El lugar más bello de Nueva Zelanda?. Ahí lo dejamos nosotros, a ver qué pensáis vosotros.