El barrio judío de Ámsterdam

En un viaje por la capital de Holanda, Ámsterdam, hay muchos barrios que visitar y conocer. En esta ocasión, vamos a saber mucho más sobre el barrio judío de Ámsterdam.

En otra época, los judíos fueron  una de las comunidades más activas y poderosas de Ámsterdam. Después de  la Segunda Guerra Mundial, la comunidad judía vio como su número se reducía a la mínima expresión y, encima,  su barrio de Jodenbuurt estaba totalmente destruido, aunque todavía ahora  pueden verse las huellas del pasado y de su dolorosa  historia reciente.

Teatro de la música

El Muziektheater se alza en  el centro de Waterlooplein, el corazón del antiguo barrio judío. Destaca como un espléndido conjunto compuesto por el Teatro de la Música y el Ayuntamiento. En él actúan de forma regular  la Opera Holandesa, el Ballet Nacional y la Orquesta Filarmónica.

Museo de la Historia de los Judíos

Sobresale como el corazón espiritual de los judíos de la capital de Holanda.  Ocupa la sinagoga Askenazi, que abarca cuatro sinagogas erigidas en los siglos XVII y XVIII. Se puede ver una soberbia colección sobre la historia de los judíos en este país europeo.

Jodenbreestraat

La calle más ancha del barrio judío  fue en otra época una zona comercial repleta  de colorido. Su edificio más conocido y visitado  es la Casa de Rembrandt, convertida en un museo desde 1911. En él, se exhiben 245 de los 280 aguafuertes que se conocen del sublime artista.

Hollandse Schouwburg

Este teatro es el más importante  monumento conmemorativo de Ámsterdam a los judíos víctimas de la 2ª Guerra Mundial. Desde octubre de 1942 sirvió a los nazis como sitio  de concentración antes de  la temida deportación. Un sencillo obelisco en el patio recuerda a los más de  104.000 judíos holandeses asesinados por los nazis. Al lado, se encuentra  la calle dedicada a Ana Frank, mas  no su casa, que  está en Prinsengracht 263.

Nieuwe Keizers-Gracht

Las calles del barrio están repletas de rincones y edificios ligados a los dolorosos recuerdos de la Segunda Guerra Mundial, así como de placas que recuerdan tanto a los muertos como a quienes ayudaron a salvarlos de la masacre nazi.

La Sinagoga Portuguesa

Ocupa todo el cruce de Vissersplein. Su gran  tamaño debió de causar una tremenda impresión en el siglo XVII, cuando se terminó de levantar. Todavía hoy en día  es de las mayores de todo el  mundo.