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El Pico de Adán, una maravilla espiritual de Sri Lanka

May 9, 2015

Sri Lanka es un singular país insular ubicado al sureste de India en el continente asiático. Hasta el año 1972, se la conocía Ceilán. Originalmente llamada Heladiva, se encuentra poblada  por más de veinte millones de personas.

La belleza natural de Sri Lanka en los bosques tropicales, playas y el paisaje, así como su sobreasliente patrimonio cultural la han erigido en un destino turístico de prestigio internacional.

Uno de sus lugares más bonitos y espirituales es el Pico de Adán que se alza majestuosamente en un bosque verde oscuro de la altiplanicie central de Sri Lanka. Miles de peregrinos escalan esta montaña cada año para ver la salida del sol y echar un vistazo a la huella sagrada que, según los budistas, los hinduistas, los cristianos y los musulmanes, dejó respectivamente, Buda, Vishnú, Santo Tomás o Adán.

La reliquia que constituye el centro de atención es una marca en un montículo situada en la cima plana de la montaña. La huella, que mide 1,6 por 0,76 metros, tiene un carácter sagrado para los seguidores de todas las religiones principales de la región.

Para la mayoría budista de Sri Lanka es la huella del propio Buda; los tamiles hinduistas creen que la dejó el dis Shivá; los cristianos la asocian con Santo Tomas; y los musulmanes la relacionan con Adán, el primer hombre del planeta Tierra. En la actualidad, la huella se encuentra dentro de un pequeño santuario.

Puede que la huella haya contribuido a forjar la reputación del pico como lugar sagrado, pero para la mayoría de las personas que escalan sus laderas la verdadera atracción es la montaña en sí.

Suben por el camino de tres kilómetros que conduce hasta la cima de madrugada, guiados por luces eléctricas instaladas después de la Segunda Guerra Mundial. Una vez llegan arriba, esperan expectantes en la oscuridad que precede al alba, y se esfuerzan por alcanzar a ver el sol despuntar en el horizonte antes de zambullirse en el espectáculo de la primera luz extendiénseo por el cielo del este.

Finalmente, se van corriendo al otro lado de la cima para ver otra maravilla natural: la magnífica sombra triangular que produce el pico hacia el oeste en las neblinosas colinas, de una forma geométrica tan perfecta que parece trazado por la mano de un matemático divino.