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El teleférico de Linbanan, el más largo del mundo

Abr 28, 2016
El teleférico de Linbanan

Cerca de Svensele (Suecia), en la población de Örträsk,  justo en el extremo norte del país escandinavo, se encuentra el teleférico de Linbanan, famoso por ser el más largo del mundo. El trayecto dura poco más de  dos horas (unos 13 kilómetros), a lo largo de las cuales se disfruta, a vista de pájaro, con la espectacular frondosidad de los bosques boreales y con la bella claridad de los grandes lagos suecos.

En  la estación de Mensträsk, te toma un café, té o bebida de lingonberry, fruta autóctona de la región. También  se da una sencilla comida para el trayeto que no se incluye en el precio del billete; se admite llevar comida propia.  Este teleférico sólo raliza una salida al día, en concreto,  a las 13:00 horas y únicametne de  junio a agosto. Se recomienda reservar con antelación. El precio del recorrido por persona es de 270 SEK, unos 30 euros. 

El teleférico de Linbanan

14 góndolas salen de la estación del teleférico en Östräsk. Cuatro pasajeros caben en cada una de las  cabinas que se dirigen a Mensträsk. A la misma hora, otras 14 góndolas comienzan el viaje en sentido contrario. En el centro de las cabinas del teleférico, existe una mesa plegable con un mapa  e incluso un aparato de radio por si ocurre algo inesperado.

El teleférico de Linbanan tiene una longitud de 13.613 kilómetros. En diciembre de 1989, fue incorporado en el “Libro Guiness de los Récords” como el funicular más largo del planeta. Todo un hito.

Actualmenet el teleférico es una atracción turística del norte de Suecia. Hace más de 70 años, servía para acabar con un problema logístico: el transporte en tren de metales preciosos de la mina de Kristineberg hacia la población de Boliden, ubicada a unos 100 kilómetros.  Europa estaba en guerra y los metales de Suecia eran vitales.  Por ello, el teleférico ganó mucho en importancia.

Sin duda alguna, se recomienda darse una en el teleférico de Linbanan pues es una experiencia que pocas veces volverás a tener. Encima, se pueden captar fotografías inolvidables. El trayecto enamora de principo a fin, tanto que dan ganas de repetir.