Kom Ombo, un bello rincón egipcio

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Durante el viaje a Egipto, uno puede ver numerosos lugares. Si uno conoce el país africano a bordo de un crucero por el río Nilo uno de los destinos ineludibles es la ciudad de Kom Ombo. A 48 kilómetros al norte de Asuán, Kom Ombo ocupa el emplazamientos de la antigua ciudad de Pa-Sebek, el dominio de Sebek y centro de culto del dios-cocodrilo del mismo nombre.

Hace tiempo que desapareción cualquier rastro de ella y los cocodrilos que disfrutaban en sus orillas se cazaron hasta extinguirlos, pero las ruinas de un bonito templo junto al río Nilo merecen una visita durante nuestro viaje a Egitpo.

La mejor forma de llegar a Kom Ombo es por el río. Si se tiene la suerte de acercasrse desde el sur en un barco, mientras éste rodea el promontorio, el templo aparece de forma espectacular. También se puede ir en coche, autobús o tren desde Asuán.

Al igual que los templos de Esna y Edfu, es un templo posfaraónico; lo empezó Ptlolomeo VI (180-145 a.C.) y se terminó en época romana. Posiblemente sustituyó a otra escultura anterior. De forma atípica, está dedicado a los dioses, Sebek y Haroeirs (Horus el viejo), el dios halcón del cielo. Es simétrico, con un eje principal que lo divide en dos mitades, dedicadas una a cada equidad.

No se accede por delante sino por un lado, cruzando un pequeño pilono ptolemaico que antiguamente servía de puerta al recinto del templo. La principal estructura que se conserva es una sala hipóstila con ocho magníficas columnas con capiteles lotiformes. Enfrente hay un patio pavimentado rodeado por fragmentos de columnas, en los que se ven relieves bien conservados con sus antiguos colores.

A la derecha hay una pequeña capilla de Hathor consagrada a la esposa de Horus. Hoy en día en ella se expone una colección de cocodrilos momificados. Por último, en el lado más alejado del templo hay un profundo pozo y un pequeño estanque, en el que se debían criar cocodrilos.

Foto vía Sobre Egipto