Rocamadour, una belleza gala

Rocamadour

Rocamadour es una localidad y comuna de Francia ubicada en el departamento de Lot, en la región de Mediodía-Pirineos. Rocamadour está encaramado en lo alto de la escarpada ladera de un desfiladero, como un reino de cuentos de hadas, a más de 120 metros del Alzou, afluente del Dordoña. Su situación es digna de recordarse y fotografiarse.

Los orígenes del pueblo son misteriosos. Su nombre proviene de  San Amador, un ermitaño cuyo cuerpo se descubrió encerrado en una tumba labrada en el acantilado y que fundó un trono que contenía una escultura tallada de madera de una Virgen negra.

Incluso algunos llegan a asegurar que San Amador era Zaqueo, el recaudador de impuestos, que acogió a Jesús en su viaje a Jerusalén y que fue marido de Santa Verónica. Todo esto no se puede confirmar.

Para llegar hasta los santuarios que se encuentran en lo alto del monte, el peregrino debe subir por una escalera con 216 escalonses y seguir el sinuoso camino marcado por las estaciones de la cruz.

Entre las varias capillas levantadas en la roca, la más conocida es la de Nuestra Señora, en la que está la Virgen, con el bebé en brazos y una corona en la cabeza. Unas velas votivas iluminan el trono, y encima se puede apreciar una gran campana colgada que, al parecer, sonaba por sí misma cuando las plegarias eran escuchadas. Incrustada en la piedra, encima de la entrada de la capilla, hay una espalda de hierro: según la tradición, es un fragmento de Durandarte, la legendaria espada de Roldán,  un héroe del Medievo.

Por doquier se ven escaleras secretas que erpentean por las esquinas, y unos balcones, unas puertas y unas ventanas esculpidas de manera exquisita dan al majestuoso valle.

Rocamadour parece un sitio encantado, y el precario esplendor de su ubicación, que desafía la gravedad,  contribuye todavía más a que dé la impresión de pertenecer a otro mundo. Una maravilla que os aconsejo visitar.

Foto vía Tripwolf