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La Valladolid mexicana

Jun 26, 2012

Esta ciudad de tinte colonial, corte provinciano, sabrosa gastronomía  y ambiente maya se está convirtiendo en un destino clave para viajeros independientes que recorren el estado de Yucatán (México). En los alrededores se pueden visitar cenotes, cuevas y las ciudades prehispánica de Ek Balam y Chichén Itzá.

Poco a poco, el trabajo de restauración está devolviendo al casco histórico de Valladolid la imagen colonial que tuvo en otro tiempo. La mayoría de las casas, de una sola altura, luce tonos pastel en las fachadas, en las que se abren los típicos ventanales protegidos por enrejados. Pero más que la arquitectura civil, lo que resalta en Valladolid son sus edificios religiosos.

El convento de San Bernardino, construido por los franciscanos en el siglo XVI, se levanta como una enorme fortaleza almenada a la cabecera de un gran atrio. Su fachada responde a la simplicidad y austeridad típica del estilo religioso yucateco.

En la Catedral, de la misma época, se cebó la mala suerte, y tuvo que ser levantada de nuevo en el siglo XIX. Durante la mal llamada guerra de las Castas, que se inició precisamente en Valladolid en 1849, fue saqueada. A este levantamiento índiegana (duró hasta 1910) le rinde homenaje los murales del vecino Palacio Municipal, que también recuerdan otros episodios de la historia de México.

Valladolid es un lugar marcado por el agua. Siguiendo la calle 39 se encuentra el cenote Zaci, una enorme obertura que comunica con las corrientes subterráneas y en la que se puede tomar un baño. También es posible bañarse en el cenote Dztinup, situado a cuatro kilómetros por la carretera que lleva a Chichén Itzá.

Por útimo, a 30 minutos de Valladolid por la carretera federal 295 se llega  a la ciudad de Ek Balam. Se trata de una localida prehispánica cuyo origen se remonta al año 100 antes de Cristo y que se encuentra rodeada por una triple muralla.

Foto vía Flick River