La desconocida Montenegro

 

En junio de 2006, Montenegro obtuvo la independencia. Desde ese momento, el gobierno montenegrino se puso manos a las obras para dar a conocer su pequeño país. Montenegro cuenta con numerosos encantos, si bien la mayoría desconocidos. Supone un destino novedoso, atractivo y al alza.

La costa del mar Adriático, las bocas de Kotor, sus parques nacionales y lagos, sus estaciones balnearias y sus bellos paisajes animan a viajar a Montenegro. Es un país situado en el sudeste de Europa, en la península Balcánica, a orillas del Mar Adriático. Limita con Albania, Bosnia, Croacia y Serbia. Su capital es Podgorica.

Cuaderno de viaje:

La Oficina de Turismo de Montenegro nos informa ampliamente de su país. Los ciudadanos de la Unión Europea pueden entrar en Montenegro con el pasaporte en vigor. Salen vuelos desde Madrid con desnito a Pogdorica. Se usa el euro como moneda.

El idioma oficial es el montenegrino, una versión local del serbocroata. Además, uno puede llegar a entenderse en alemán, italiano o inglés. Montenegro cuenta con un clima mediterráneo, con temperaturas por encima de los 30 grados en verano y por debajo de los 10 en invierno.

¿ Qué hacer en Montenegro?

La costa montenegrina está salpicada de más 300 kilómetros de pueblos de pesacadores y pequeñas islas con una cadena montañosa a sus espaldas.  Destaca el golfo creado por las bocas de Kotor. Este golfo parece un fiordo y ofrece una silueta litoral tan bella que se erige en uno de los paisajes costeros más espectaculares de Europa. Más al sur, hay que visitar las estaciones balnearias de Budva, Ulcinj y Sveti Stefan.

Además, existen dos parques nacionales: Lovcen, bastante próximo a las bocas de Kotor; y Durmitor , 100 km. al norte con preciosos lagos de montaña.

Asimismo, el turista no debe perderse el lago Skadar, los montes Biogradska (se puede incluso esquiar) y bonitos valles como el de Tara en el cual se practica rafting.

Por lo tanto, recomiendo viajar a Montenegro. Además, todavía resulta un destino no muy caro pues una semana en la playa puede salir por unos 900 euros. Encima, el turismo masivo no ha llegado con lo que se puede disfrutar del país sin aglomeraciones y con tranquilidad. Como punto negativo, destacaría las infraestructuras que deben mejorarse.