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Noruega, el país de los fiordos

Ago 25, 2011

Noruega es una nación de la Europa septentrional que, junto con Suecia Dinamarca y Finlandia forman la bella Escandinavia. Limita con Suecia, Finlandia y Rusia. Noruega sobresale por sus fiordos, los famosos valles de origen glaciar.

Pero no sólo por los fiordos hay que viajar a Noruega. En este precioso país podremos disfrutar con las islas Lofoten, Laponia, el cabo Norte, sus lagos, sus cataratas, su sol de medianoche, sus auroras boreales y bonitas ciudades como Bergen, Oslo o Lillehammer.

Paisajes y excursiones:

El fiordo es el icono noruego por excelencia. En esta curiosidad natural, el mar penetra entre los profundos acantilados y crea todo un espectáculo: el agua pasa de azul oscuro a verde claro, a veces por la reverberación de los glaciares.

En Bergen, se encuentran los fiordos más conocidos del país: el Hardangerfjjord, el Sognefjord y el Nordfjord. El rey es el Geirangerfjord, un valle de glaciar en forma de U cuyas paredes nevadas caen largas cascadas. Un crucero por la zona de los fiordos deslumbrará a propios y extraños.

En el interior de Noruega, sobresalen sus lagos,  sus ríos, sus montañas y sus Parques Nacionales. Asimismo, hay que visitar las islas Lofoten con su macizo alpino emergiendo del agua. Más al norte, se llega a Laponia. Además, queda el cabo Norte, símbolo del fin del mundo.

Por último, hay que acudir a Spitzberg, una isla con glaciares, icebergs y montañas negras. Un paisaje inolvidable.

Ciudades y monumentos:

En Oslo, la capital noruega, abundan los museos: el Munchmusset está dedicado a Edvard Munch, en el Museo Nacional de Bellas Artes destacan los impresionistas, mientras que en el Museo al Aire Libre Parque Frogner se exponen esculturas de Gustav Vigeland. El barrio insular de Bigdoy cuenta con el Museo Vikingo.

En Lillehammer se puede contemplar el Museo Aire Libre de Maihaugen, un fresco de 140 viviendas nórdicas. En Bergen, merece la pena pasear por Bryggen, su barrio medieval.

Finalmente, si queda tiempo habría que viajar a varios pueblos (Heddal, Lom, Ringebu y Roldal) que albergan preciosas iglesias pequeñas de madera.