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El gran templo de Ramsés II en Abu Simbel

May 28, 2013

abu-simbel

El pueblo de Abu Simbel se sitúa 280 kilómetros al sur de Asuán y sólo a 40 kilómetros al norte de la frontera con Sudán. Cerca se encuentra el gran templo de Ramsés II, un icono del Antiguo Egipto.

Este imponente templo de Ramsés II, excavado en una montaña de la orilla oeste del Nilo entre el 1274 y el 1244 a.C., estaba dedicado tanto al propio faraón divinizado como a Ra-Horatjy, Amón y Path. Las cuatro estatuas colosales son como centinelas gigantes  que vigilan el tráfico procedente del sur.

Con el paso del tiempo, el Nilo y las arenas del desierto se movieron imperceptiblemente y el templo se perdió para el mundo hasta 1813 cuando fue redescubierto por casualidad por el explorador suizo Jean Louis Burckhardt.

Tres de las cuatro famosas estatuas colosales de Ramsés II custodian la entrada, sentada majestuosamente, mirando hacia la eternidad por encima del agua. Las figuras de más de 20 metros de altura están acompañadas por estatuas más pequeñas de la madre del faraón (la reina Tuya), su esposa Nefertari y algunos de sus hijos favoritos.

Sobre la entrada, entre los colosos centrales se ve la figura del dios del sol con cabeza de halcón, se ve Ra-Horajty. Por desgracia, el dios ha sufrido los rigores de los siglos, y hoy le falta parte de la pierna y el pie.

El techo de la gran sala está decorado con buitres, figuras protectoras que simbolizan a la diosa Nejbet, y sustentado por ocho columnas, cada una precedida de un estatua de Ramsés II adoptando la forma de Osiris.

Además, los relieves de los muros describen el faraón en la batalla, pisoteando a sus enemigos y matándolos en presencia de los dioses. En la pared norte se representa la famosa batalla de Kadesh (1.274 a.C.) en la que Ramsés infundió ánimos a su desmoralizado ejército con su propia valentía, de tal modo que ganaron la guerra contra los hititas.

La siguiente sala es un vestíbulo de cuatro columnas, donde se representa a Ramsés y Nefertari delante de los dioses y las barcas solares. De aquí se pasa al santuario sagrado, donde Ramsés y la triada divina del gran templo aparecen en sus tronos.

Por último, la sala más interior es el santuario, donde los cuatro dioses del templo esperan el amanecer sentados en sus tronos esculpidos en la pared del fondo.

Foto vía El Blog de Miguel Fernández