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Notre-Dame, el icono de París

Nov 22, 2011

Tanto geográficamente como espiritualmente, el corazón de Francia, es la Catedral de Notre-Dame que se alza majestuosa en al Ile de la Cité en París. Después de que el papa Alejandro II colocara la primera piedra en 1163, un auténtico batallón de artesanos trabajó durante 170 años para llevar a cabo el magnífico diseño del obispo Maurice de Sully. Terriblemente saqueada durante la Revolución francesa, esta joya del arte gótico fue reconstruida entre 1841 y 1864 por el arquitecto Viollet-le-Duc.

Se entra por la fachada oeste. Las escaleras de las torres están en el exterior, a la izquierda. La nave central alcanza 35 metros de altura, y 37 capillas se distribuyen en las laterales. Contiene las pinturas de los Mayos de Charles le Brun, donadas por el gremio de los orfebres cada mes de mayo durante los siglos XVII y XVIII. El transepto es el mejor lugar para admirar los rosetones.

La entrada a la catedral se hace a través de tres pórticos magníficamente esculpidos con escenas de la Biblia que representan la vida de la Virgen, de Santa Ana y el Juicio Final. Encima está la galería de los reyes de Judea y de Israel. Destaca el Pórtico de la Virgen, un espléndido tímpano de piedra tallado en el siglo XIII y que representa la muerte de la Virgen María y su gloriosa coronación. Además, hay que contemplar los magníficos arbotantes.

Las dos torres idénticas miden 69 metros. Se pueden subir los 387 escalones de la torre norte para divisar las magníficas vistas. En la torre sur está la campana Emmanuel, que pesa 13 toneladas. Asimismo, Viollet-Le Duc añadió la aguja de 90 metros. Y escondidas entre las torres están las famosas quimeras, colocadas por Viollet- Le Duc para espantar el mal.

En el interior, tres grandes rosetones se abren en las fachadas norte, sur y oeste, pero sólo el del lado norte mantiene la vidriera original del siglo XIII, en la que se representa a la Virgen rodeada de personajes del Antiguo Testamento. En la sacristía, se custodian manuscritos antiguos, relicarios y prendas religiosas. Cada Viernes Santo se muestran la Corona de Espinas y un fragmento de la Vera Cruz. También sobresale la sillería del coro.

Por último, hay que ver la Estatua de la Virgen y el Niño, conocida como Notre-Dame. Esta hermosa estatua del siglo XIV se trajo a la catedral desde la capilla de Saint-Aignan. Está apoyada en el pilar sureste del transepto, en la entrada del coro.

Foto vía París Pages