Clervaux, un icono de Luxemburgo

En  Luxemburgo,  el turista descubrirá verdaderas joyas inesperadas durante su viaja a este país del centro de Europa. Una de ellas es Clervaux, un diminuto pueblo que se ubica en  una preicosa engua de terreno rodeada por un meandro del río Clevre. Se encuentra al norte de Luxemburgo y está muy bien comunicada por carretera y tren con lo que facilita su visita.

En lo alto de esta pequeña meseta central se qls la iglesia de los Santos Cosme y Damián (abierta desde las 8.00 a las 18.00 horas), erigida entre 1910 y 1913 en base a una estructura neorromántica. Sus oscuras torres gemelas tienen tejados formados por rombos de típico estilo sajón.

Frente a la iglesia se levanta la característica silueta de Castillo de Clervaux, fotogénica réplica del original del siglo XII, arrasado en el transcurso de  la Segunda Guerra Mundial.

En el interior del castillo se hallan una oficina de turismo y tres museos.  La mayoría de visitantes solamente acuden a la conocida  muestra fotográfica “Family of Man”, cedida a Clervaux en 1964 desde Nueva York (Estados Unidos de Norteamérica). Comprende 273 fotografías en blanco y negro de mediados del siglo XX y provenientes de 68 países.

“Family Man” fue concebida como espejo de la unidad esencial de la humanidad y da que pensar, si bien sorprende que sea nombrada Patrimonio Mundial. Los aficionados a la fotografía posiblemente prefieran el museo próximo a Charleroi, más dinámico y vanguardista.

Por otra parte, el chapitel rojo de la abadía benedictina de San Mauricio, de 1909, despunta entre los árboles en la colina tras el pueblo. Está comunicada por una pista de un kilómetro desde el Castillo de Clervaux. Los monjes son conocidos por sus cantos gregorianos, que se puede escuchar durante la misa (10.30 y 18.00 hora de lunes a viernes, y 17.00 horas sábados y domingos). Además,  acoge una notable exposición permanente titulada “La Vida Monástica” que abre entre las 9.00 y las 19.00 horas.

Foto vía Hotel Le Claravallis