Bergen, la puerta de los fiordos en Noruega

¿Os apetece un crucero por los fiordos noruegos?. Posiblemente sea uno de los viajes naturales más bonitos que existan. Pero antes queremos que paséis un día en Bergen, la que se considera precisamente la puerta de entrada a esas maravillas de los fiordos. Situada al oeste de Noruega, a unos 500 kilómetros de Oslo, es una ciudad que merece mucho la pena.

Y os digo un día porque, en realidad, Bergen no es demasiado grande, y lo interesante se puede visitar precisamente en unas cuantas horas. Bergen funde perfectamente la historia y las tradiciones bálticas más antiguas. Rodeada de bellísimas montañas y fiordos, descubrirla es descubrir uno de los mayores tesoros naturales del norte de Europa. Por algo es Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, y Capital Europea de la Cultura en el 2000.

Es un placer llegar bien tempranito por la mañana y pasear por el Fisketorget, el mercado de pescado, y por el Bryggen, el muelle, con sus casitas de madera pintadas de colores frescos. Desde ahí nada mejor que tomar el Floibanen, el funicular que va desde el centro histórico hasta el Floyen. En este trayecto de siete minutos disfrutaréis de las mejores vistas de la ciudad. Ya desde aquí se pueden contemplar los fiordos casi en todo su esplendor.

También se puede pasear por la cima de la montaña, aunque os recomiendo mejor hacerlo por el centro histórico de Bergen. A este casco antiguo se le conoce como Gamle Bergen. Un buen lugar para ir a comer, ya que luego tenemos cita con el Acuario de Bergen. Si queréis poder comer en los restaurantes de pescado y mariscos del muelle, o mejor, lo dejamos para la cena.

A la caída de la tarde tanto el centro histórico medieval como, sobre todo, el puerto se funden en una luz preciosa. A esa hora descubrí la increíble Catedral de Bergen, una hora magnífica para subir hasta la torre y volver a fundirnos en un abrazo con la panorámica de color de la ciudad.

El único pero que le podría poner a Bergen es ser una ciudad un poco cara. Los restaurantes y los hoteles tienen unos precios que habría que mirar con antelación para no llevarnos ninguna sorpresa. Además, sea cual sea la época en la que vayáis, llevaros chubasquero, porque llueve bastante. Por algo tiene una naturaleza tan hermosa, ¿verdad?.

Foto Vía Travel Journals