Praga, las torres de los cuentos de hadas

Torres, mercadillos y tiendas, iglesias, un castillo, plazas y callejuelas. Praga. Sencillamente una de las ciudades más bonitas del mundo. De día y de noche, por la mañana bien temprano, al arrullo de un café humeante, o a la caída de la tarde, bajo la bruma que se descuelga de sus torres y campanarios. Praga.

Kafka y Mozart, la Primavera del 68, la silueta de otra ciudad reflejada en las aguas del río Moldava. El centro histórico de Praga es Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO desde 1992. Ciudad imperial, os sentiréis siempre vigilados por la maravillosa presencia del Castillo de Praga y la Catedral de San Vito, que se encuentra en su interior.

Praga es pasear por la Mala Strana, con su laberinto de callejuelas que, posiblemente, nos lleven de la mano hasta la Iglesia de San Nicolás, o la Iglesia de la Victoria, que alberga en su interior el famoso Niño Jesús de Praga. Mala Strana la de las típicas tabernas en donde degustar la comida tradicional local, y sus sugerentes cervezas checas. Es uno de los mejores barrios para reservar nuestros hoteles en Praga.

Praga es cruzar el hermoso e histórico Puente de San Carlos. Quizás no sólo una vez, sino muchas más, para saborear lo que es la Praga vieja de la moderna, la Praga de noche y la que bulle de día, además de las treinta estatuas que lo decoran. Al anochecer no podéis perderos las vistas que desde el puente se tienen del Castillo de Praga. Más que una película de arquitectura os parecerá un sueño que emerge del horizonte.

La ciudad vieja de Praga tiene el gusto de presentaros a su hermosa Iglesia de Thyn, o al Reloj Astronómico y, porqué no, la magnífica Plaza de Wenceslao y el Museo Nacional. Esta Plaza Wenceslao es la parte moderna de la ciudad, aunque decir moderna en Praga es decir también historia, encanto, sutileza y elegancia.

Dicen de Praga que es también la ciudad de los cien mil tejados, la ciudad del barroco, la que se cuela en los sentidos con su silueta de torres y esculturas góticas. Praga es también el barrio de Hradcany, y el de Josefov, aquel barrio judío que tantas historias macabras vivió durante la Segunda Guerra Mundial y que cuenta con hasta seis sinagogas y un antiguo cementerio.

Levantaros temprano y disfrutar de la bruma que envuelve Praga cada mañana. La magia y el misterio nacieron aquí, en esta ciudad que se recorre y se vuelve a recorrer.

Praga es una ciudad de cuento de hadas… o de todos los cuentos. En vosotros está poderla leer como si fuera un sueño.

Foto Vía Virtual Tourist

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