El Perito Moreno, un icono argentino

Perito Moreno es un parque nacional de gran belleza natural declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1981. Se encuentra al sudoeste de la Patagonia, 1149 kilómetros de Bariloche y a 2727 kilómetros de Buenos Aires, capital argentina. La mejor época para visitarlo va de octubre a abril. Se puede llegar tomando un vuelo hasta el aeropuerto de El Calafate, y a partir de ahí, se llega por carretera.

Sin duda, la gran atracción del Perito Moreno es la caída de sus enormes bloques de hielo glacial.  En el parque se conservan muchos glaciares que pertenecen (o pertenecían) al casco polar del sur de la Patagonia. Entre ellos, el más impresionante es del Perito Moreno, uno de los pocos de Argentina que no está fundiéndose.

El pequeño pueblo de El Calafate es la puerta de entraad al Perito Moreno. El extremo occidental del lago Argentino da acceso al glaciar, que avanza periódicamente por el lago, bloqueándolo hasta que la presión de las corrientes de aguas ascendentes rompen el hielo y crean uno de los fenómenos naturales más espectaculares del mundo.

Viajando por el Brazo Rico, pasarás por más de 356 grandes glaciares en un panteón de nieve y hielo, con icebergs de todos los tamaños crujiendo a tu alrededor.

En Curva de los Suspiros, tendrás la primera vista panorámica del imponente glaciar del Perito Moreno, cuya parte frontal se extiende unos cinco kilómetros y asicende hasta una altura de más de 60 metros sobre las gélidas aguas. Los visitantes podrán ver y escuchar el rugir del hielo cayendo desde el enorme glaciar estrellándose contras las aguas que tiene debajo, y convirtiéndose en icebergs de color turquesa y blanco puro.

Varios barcos turísticos navegan por estas aguas heladas, y muchos ofrecen la posibilidad de tomar una balsa para ver el glaciar desde más cerca. Uno de los platos fuertes del viaje es recoger cierta cantidad de agua pura para bebértela más tarde con tus acompañantes mientras comentáis las increíbles aventuras vividas en este paisaje ártico prehistórico.

Foto vía Ecotrust