Saltar al contenido

Costa del Sol, una maravilla de El Salvador

Abr 27, 2012

El litoral pacífico salvadoreño, al sur del país, se extiende a lo largo de 320 kilómetros entre arenales de color gris blanquecino en los que es posible bañarse, tomar el sol o practicar el surf. El más popular es el llamado Costa del Sol, una estrecha lengua de tierra flanqueada a un lado por el Estero de Jaltepeque y al otro lado por el oceáno Pacífico, con playas excelentes y buena infraestructura turística.

Para llegar al complejo litoral de Costa del Sol hay que abandonar la capital de El Salvador por la carretera que conduce al aeropuerto internacional de Comalapa. A unos 13 kilómetros está la localidad de Santo Tomás, en la que se puede visitar las ruinas mayas de Cushululitaán.

En Olocuilta no hay que dejar de probar las exquisitas pupusas de masa de arroz y, si es domingo, visitar el animado mercadillo instalado en el centro del pueblo. La carretera litoral, en dirección este, atraviesa el pueblo de Rosario y el río Jiboa, con el volcán Chinchontepec al fondo, para llegar al desvío que conduce a La Herradura y al Estero de Jaltepeque.

La ribera sur de este gran estuario, repleto de manglares y muy rico en vida acuática, está ocupado por el complejo turístico Costa del Sol. Encontraremos hoteles, residencias veraniegas, restaurantes y tiendas de todo tipo.

A medio camino está Playa Los Blancos, pueblecito bastante animado donde se pueden degustar excelentes capturas de mariscos del día; son típicos los cócteles hechos con gambas, pulpos y ostras.

La Puntilla señala el extremo oriental del estuario y es allí donde se encuentra el Turicentro Costa del Sol, único punto por el que es posible acceder a la arena, ya que la cerrada sucesión de viviendas y propiedades privadas impide el paso libre  a la línea de costa. Las mejores playas son Los Blancos, Costa del Sol y San Marcelino.

Por último, siguiendo por la carretera CA-4 podemos visitar La Libertad, un encantador caserío de pescadores; el mercado de pescado del puerto; y la Reserva Natural de Walter T.Deininger, un bosque tropical seco en el que habitan numerosas especies de aves.