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Los templos jainitas en La India

Dic 15, 2011

Los templos e innumerables santuarios jainitas que salpican el paisaje indio son un testamento de los jainitas tirthankars (los iluminados), quienes extendieron su mensaje de paz, no violencia, amor e iluminación como camino a la salvación, liberándose del continuo ciclo de nacimiento y renacimiento.

Además, pudieron construir algunos de los monumentos arquitectónicos más impresionantes del país. Repartidos por Uttar Pradesh hay importantes templos en cuevas, además de piedras talladas y numerosos manuscritos ilustrados.

Se trata de unos templos fascinantes que se encuentran en el norte y el nordeste de La India. La mejor época para visitarlos es de octubre a marzo.

Algunos de los más destacados templos jainitas son los cinco legendarios templos Dilwara de Rajasthan, a 2.5 kilómetros del monte Abu, la única estación de montaña de Rajasthan. Datados de los siglos XI a XIII, éstos templos de mármol, sombreados por arboledas de mangos y colinas boscosas, y rodeados por un gran muro, tienen un belleza sencilla y una elegancia exquisita, recordatorio de la honestidad y frugalidad fomentadas en la religión jainita.

Los templos Palitana, situados en las colinas Shetrunjaya en Gujerat, son considerados los templos jainitas más sagrados. El complejo está compuesto por 863 templos, todos exquisitamente tallados en mármol, construidos como morads para los dioses. La construcción se inició en el siglo XI y duró más de 900 años. Los complejos detalles arquitectónicos del templo y sus adornos intrincados son impresionantes.

Ranakpur, en Rajasthan, es uno de los cinco lugares de peregrinación más importantes para los jainitas. Situado en las colinas Aravalli, alberga un complejo de templos extraordinariamente bello, el primero construido por la comunidad jainita. La ciudad de Falna donó más de 90 kilogramos de oro para la decoración de la cúpula y las estatuas interiores.

Junto al curvado río Maghai, repleto de piedras, en las profundidades boscosas de las colinas de Aravalli, el templo explota magistralmente el contraste entre luches y sombras con sus delicadas tallas en mármol sus 1.500 pilares, cada uno de ellos con una decoración propia. Contemplar el sol colándose entre los pilares, cuyos colores cambian del dorado al azul pálido, es una experiencia fascinante.

Foto vía Pasaporte a la Aventura