El Caballo Blanco de Uffington, una sorpresa inglesa

El Caballo Blanco de Uffington  en Inglaterra

El Caballo Blanco de Uffington es una sorprendente figura de colina recortada en el césped de una ladera cercana al pueblo de Uffington, en el Condado de Oxfordshire (Inglaterra). Se ubica en unas colinas ricas en creta, las White Horse Hills, en el distrito de Vale of White Horse cuya ciudad más relevante es Abingdon.

Tan bonita como misteriosa, en la hierba de Berkshire Downs se dibujó hace miles  y miles de años una figura estilizada de tiza de un caballo blanco durante un salto.  Algunos expertos aseguran  que se trataba de un tributo a la diosa céltica de los caballos, Epona. Otros afirman que conmemora la victoria del rey sajón Alfredo contra los daneses en el  861.

Asimismo, otros eruditos consideran que la criatura no es un caballo, sino el dragón al que San Jorge mató en el Dragon Hill, que tiene en su cima un pequeño terreno de tiza al descubierto, donde cayó la sangre del dragón, y en el que, según cuenta la leyenda, no volverá a crecer jamás la hierba.

Los arqueólogos han certificado que el Caballo Blanco tiene como mínimo 3.000 años de historia. La primera referencia escritra se puede leler en un manuscrito monástico de 1074-1082, en el que se cita a un mons albi equi, “monte del caballo blanco”.

Casi lo único que se puede decir con certeza absoluta  es que el caballo se creó cavando zanjas de alrededor de  un metro de profundidad en las que después  se vertieron fragmentos machacados de tiza.

En la época medieval se solía celebrar cada siete años un festival de “purificación” en el que se recortaba la hierba que iba comiéndole terreno y se añadía tiza fresca con el objetivo de mantener  la nítida elegancia de las afiladas líneas.

El mayor misterio pasar saber cómo se la ingeniaron los creadores del Caballo Blanco para hacer una figura que solamenet se puede apreciar en su totalidad desde varios cientos de metros desde el aire (el animal mide 34 metros de ancho y 114 metros de largo). Este hecho sirve para sustentar la teoría de que el Caballo Blanco estaba ideado  para ojos divinos que para mortales.

Foto vía Territorio Vikingo