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Pasear por Florencia

Mar 24, 2011

Con ese encanto tan natural y esa cultura tan rica en historia y elegancia, es imposible no recordar a Florencia como la cuna del Renacimiento. Se han dicho tantas y tantas cosas de Florencia, la hemos visto tantas veces reflejada en la silueta de su célebre cúpula de Brunelleschi, que cuando llegas a ella sólo puedes dejarte llevar y sentir la emoción de su arte y su ambiente.

La belleza de Florencia es impresionante. No languidece en ningún momento, ni siquiera cuando el atardecer te señala la decrepitud de algunas de las casas del centro histórico. Es un encanto diferente, una pose personal y sui generis. El sabor de Florencia en el café de cualquier terraza o en el beso cristalino del río Arno es algo que diferencia a esta ciudad del resto.

Dejaros llevar por las recónditas y renacentistas plazas florentinas. La Piazza della Signoria, situada frente al Palacio Vecchio, o el palacio frente a la plaza, rincón de encuentro de turistas y lugareños. Si queréis tener una cita en Florencia, pasaros por aquí, y recibid el enjambre de sol de sus muros antiguos.

O buscad el corazón de la Piazzale Michelangelo, reflejada en la silueta de muchas de las postales que veréis en las tiendas de souvenirs, y cómo no, la Piazza del Duomo, con el horizonte de mármol y ladrillo de su catedral. Horas y horas en esta plaza, donde el tiempo creo que pasa más rápidamente que en cualquier otro lugar del mundo. Los florentinos dicen que realmente es aquí donde se detiene. Yo no me lo creo…

Si lleváis prendido de la mano algún amor eterno, cautivadlo por completo a la caída de la tarde en el Ponte Vecchio. El río Arno intentará imitar los besos lánguidos con el sonido de sus aguas. A ambos lados del río las calles parecen sacadas de una paleta de colores. Tiendas de souvenirs para comprar postales, quesos y el clásico vino de la Toscana. Animaros que Florencia se hace de noche. El encanto de los hoteles en Florencia.

Pasear por Florencia es amar los detalles, el arte, la elegancia de un siglo tras otro. Pequeñas iglesias y conventos, plazas y callejuelas, palacios, fuentes, estatuas. Florencia es la cuna del Renacimiento, que no se os olvide. No importa, ella os lo recuerda, con el susurro del Arno, con la oración de sus piedras.