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La planicie del Bandiagara

Nov 11, 2011

Situada entre los magníficos acantilados y la planicie arenosa de Malí, en Africa occidental, los acantilados de Bandiagara, en la planicie homónima, albergan una de las pocas comunidades que siguen practicando tradiciones y rituales antiguos. Declarados Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 1989, los acantilados son reconocidos por su belleza natural, además de por su relevancia histórica para entender a estas antiguas culturas a través de las tradiciones que han sobrevivido.

Visitar este lugar es entrar en el Africa más antigua y auténtica. Se trata de un paraíso subtropical con zonas de enorme importancia histórica y arqueológica. También es conocida como la Tierra de los Dogón.

En la planicie de Bandiagara, hay varios pueblecitos periféricos de los cuatro tribus que emigraron desde las tierras de Mande hace siglos: los dyon, los ono, los arou y los dommo. Estas comunidades están formadas por agricultores que cultivan en el límite del desierto para subsistir, divididos en hombres vivos y hombres muertos, coexistiendo en una unión simbiótica entre ellos. Ambas relaciones están representadas en las antiguas pinturas rupestres que se encuentran alrededor del Bandiagara.

El pueblo de Sangha, el más poblado de la zona, es célebre por la práctica continuida de la talla de la piedra y sus antiguas ceremonias de circuncisión que se vienen realizando desde hace más de mil año, a lo que hay que añadir el uso de máscaras maravillosamente talladas. Resulta fascinante visitar este pueblo.

El arte rupestre está situado cerca o dentro de los lugares en los que se almacena las máscaras rituales. En ellos, los participantes en los festivales de las máscaras (el mayor de los cuales es el de Sigui) descansan antes de su actuación.

Además, algunos de esos refugios rocosos siguen en uso, particularmente el de Konfi Pegue, en Sanga, aunque no siempre están abiertos para los visitantes que llegan hasta este singular lugar de Malí.

Foto vía Red de Turismo Arqueológico