La Costa de los Esqueletos

La Costa de los Esqueletos es una costa brumosa de belleza natural y sorprendente abudancia de vida salvaje. Se encuentra en la costa de Namibia (sur de Africa), desde el río Kunene, hacia el sur, hasta el río Ugab, a lo largo de más de 500 kilómetros.

Se trata de uno de los  lugares menos visitados y más inhóspitos de todo el planeta. Se llama con gran acierto Costa de los Esqueletos pues en sus orillas remotas e inaccesibles han acontecido bastante naufragios. Todavía se divisan numerosas embarcaciones que se hundieron en esta peligrosa costa.

Si debido al oleaje, un barco llega a esta costa, sólo tendrá una opción de salir de allí: caminar durante cientos de kilómetros, a lo largo del árido desierto. No habrá manera de zarpar y hacerse a la mar de nuevo.  

El parque de la Costa de los Esqueletos se extiende a lo largo de dos millones de hectaréas de un paisaje impresionante con dunas de todo tipo, llanuras cañones y cordilleras montañosas. Todo un espectáculo visual de la naturaleza en estado puro.

El clima resulta totalmente atípico en un desierto árido. La espesa niebla y las frías brisas marinas de la corriente de Bengala que vienen del mar se topan con el duro calor del desierto de Namibia, lo que provoca que las temperaturas varíen mucho. Pese a ello, muchas plantas y animales viven allí.

En la Costa de los Esqueletos se ha formado un peculiar ecosistema de plantas. Las llamadas “pies de elefantes” se sujetan en las grietas de las rocas y los lithops del desierto parecen piedras hasta que florecen sus diminutas flores amarillas.

En cuanto a los animales, los elefantes sobreviven como pueden; el resistente órice aguanta como un titán; las jirafas, hienas, gacelas, avestruces y unos raros rinocerontes negros se divisan más en el interior. También diferentes especies de pájaros han logrado una adptación prodigiosa.

Debido a las extremas condiciones, ningún ser humano vive en esta inhóspita costa. En el interior, en el límite del desierto, la tribu nómada himba es capaz de adaptarse como puede.

Si uno consigue tener la inmensa suerte de ser uno de los escasos visitantes de la Costa de los Esqueletos, debería aprovechar la ocasión como nunca. Llegar a pie es casi imposible, en barco mejor ni intentarlo, así que quedan dos opciones: tour en avioneta o safari en avión.

Foto vía Sobre Turismo

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