Dos paraísos en la Polinesia Francesa

Con este artículo vamos a viajar hoy hasta uno de los sitios más paradisíacos que podemos encontrar a lo largo del planeta tierra: la Polinesia Francesa.

En este conjunto de islas tenemos una gran cantidad de volcanes, que emergieron hace miles de años del mar, dando lugar a un paisaje único, y es que en su gran mayoría de islas podemos encontrar un típico paisaje montañoso en contacto directo con un agua cristalina y azul.

Dentro de la Polinesia Francesa, queremos destacar dos lugares:

Moorea

Moorea

Moorea es una isla muy cercana a Tahití, en la cual podremos alegrar la vista con el paisaje característico del que hablamos unas líneas más arriba: Moorea posee un paisaje lleno de montañas completamente verdes que se encuentran rodeadas por un azul turquesa proveniente de las aguas de la laguna encargada de resguardar la zona más costera, repleta de la exótica flora de cocoteros típicos de las íslas tropicales.
Moorea es un destino más que recomendable al margen de sus increíbles vistas, ya que visitarlo resulta más económico que lugares cercanos que gozan de más fama, como por ejemplo, Bora Bora, acerca del cual hablaremos a continuación.

Bora Bora

Para aquellos que hayan tenido la suerte de poder visitar alguna parte de la Polinesia Francesa Bora Bora les será un nombre de sobra conocido, y es que este es uno de los llamados atolones que gozan de más fama turística.

Las palabras se nos quedan cortas para describir un lugar como Bora Bora, y es que una imagen vale más que mil palabras para describir esta increíble laguna de agua azulada de la cual emerge el imponente monte Otemanu de 727 metros de altura, completamente rodeado por pequeños islotes.

Bora Bora

Fotos de Gezikolik y mgthomas

Fuente: Viajar por el mundo