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Palmira, una maravilla siria

Oct 9, 2012

Palmira se encuentra a unos 220 kilómetros al nordeste de Damasco, la capital de Siria. Conocida desde el siglo XIX antes de Cristo, era una escala privilegiada para las caravanas que recorrían la Ruta de la Seda. La ciudad ejerció como contrafuerte entre Persia y Roma. Alcanzo su apogeo en el siglo II, durante el reinado de la mítica Zenobia.

Olvidada durante siglos, hasta 1924 no se iniciaron las excavaciones que lograrían conseguir su aspeto actual, tras sufrir varios terremotos. Sus magníficas ruinas se instalan  en el borde de un enorme oasis de palmeras y olivos, que mantienen su esplendor. Su reina Zenobia, cuya historia y leyenda intriga aún hoy, fue famosa por su gran belleza y valentía.

Se trata de un impresionante recinto en el que quedan restos templos, columnatas, escalinatas, un teatro y unas termas. Por su parte, el teatro es uno de los más ricos que quedan Oriente Medio y se ha conservado casi intacto.

Zenobia era un mujer cultivada, que hablaba la perfección árabe, arameo, griego y copto. Les gustaban leer obras maestras de su tiempo y manejar el arcon con destreza. Ella elevó a Palmira a su mayor esplendor.

Zenobia reinó en esta ciudad-estado poblada de personas de raza semita, pero estaba volcada cada vez más hacia Roma, de la que adoptó muchos de sus modelos políticos, sociales y culturales. Zenobia se alió con los persas y emprendió la conquista de Asia Menor. Aspiraba a gobernar en Oriente, pero el emperador romano Aureliano la arrinconó en su capital, Palmira.

Zenobia pasó a ser prisionera del emperador de Occidente quien la condujo a Roma y la hizo desfilar en su cortejo engalanada con sus mejoras joyas y arrastando unas cadenas de oro y diamantes. Su rara belleza y su majestad conmovieron a los romanos. Aureliano la trató con magnanimidad permitiendo que viviera como correspondía a su rango en un villa cerca de Roma.

La efigie de la bella reina sólo se ha conservado en una diminuta moneda, que se puede ver en el Museo de Palmira. Es la única imagen de ella que existe, pues tras la entrada en la ciudad del ejército romano, todas las estatuas y monumentos en honor de la vencida reina fueron sistemáticamente destruidas.

Foto vía Viajeros.com