Lhasa, la ciudad de los dioses

Lhasa es la capital tradicional del Tíbet y actual capital de la región autónoma del Tíbet de la República Popular de China. Además representa la sede tradicional del Dalai Lama y es la ciudad más alta de Asia pues se encuentra a una altitud de 3.650 metros.

Lhasa alcanzó su relevancia hace más de 1.300 años, ya que en el siglo VII se construyeron el templo  Jokhang original y el Palacio Potala. En el siglo XV; Je Tsongkhapa y sus díscipulos construyeron tres grandes monasterios: Ganden, Sera y Drepung.

Lhasa es una ciudad remota, mística y misteriosa con un impresionante patrimonio e historia espiritual que definen la cultura tibetana. Rodeada por el majestuoso Himalaya, Lhasa se encuentra atravesa por el río Kyi Chu, un afluente del Brahmaputra.

El enorme templo Jokhang, en el que se encuentra la estatua más sagrada del budimos, el Jowo Skakyamuni, está formado por tres pisos repletos de capillas. Hay tres caminos concéntricos, uno dentro del recinto y otros dos fuera, que recorren los peregrinos, aunque el más apartado del templo es el más complicado, ya que se construyó una carretera muy transitada.

Junto al templo y a Norbulinkga (el Palacio de Verano,) a unos tres kilómetros, se halla el grandioso palacio Potala, antiguo centro espiritual del Tíbet y hoy en día un museo. Los tres en conjunto fueron declarados Patrimonio de la Humanidad por la Unesco.

La fortaleza de 1.000 habitaciones del palacio Potala está situada elegantemente sobre el monte Marpo Ri, y fue construida en el siglo XVII bajo el quinto Dalai Lama. La parte interior, el Palacio Rojo, contiene los templos y tumbas de los Dalai Lama.

El Palacio Blanco fue la sede del Gobierno y la residencia de invierno del Dalai Lama hasta que éste se vio obligado a exiliarse, después de una revuelta fallida contra el dominio chino en 1959.  

Lhasa cautivará al visitante. Se trata de uno de esos lugares que uno nunca olvidará jamás. Lhasa permanecerá siempre en nuestra memoria.

Foto vía Viaja Blog