Las ruinas de la antigua ciudad de Aksum

Aksum está considerada como la ciudad más sagrada de Etiopía. El cristianismo fue declarado allí la religión nacional en el siglo IV por su gobernante, Ezana, quien construyó gran parte de la arquitectura monumental y convirtió a la mayoría de la población del reino de Aksum al cristianismo alrededor del año 300, después de conversión.

Este antiguamente próspero reino de la meseta de Tigray estaba cerca de la cuenca del Nilo Azul y la depresión de Afar, y tenía acceso al puerto de Adulis en la costa del mar Rojo, lo que le permitía mantener relaciones comerciales con muchos países como Egipto, la India, Sudán y Arabia.

En su momento de esplendor, Aksum controlaba gran extensión de territorios, el sur de Egipto, por el este llegaba hasta el golfo de Aden, al sur llegaba hasta el río Omo y hacia el oeste hasta el reino kushita de Meroe. El reino Himyarita de Arabia del Sur también estaba bajo su dominio.

La moderna ciudad de Aksum está situada al nordeste de la actual Etiopía, en el cuerno de Africa. Está ubicada sobre una meseta a 2.195 metros sobre el nivel del mar. Según la iglesia ortodoxa de Etiopía, Aksum está en el mismo lugar en el que se hallaba el arca de la Alianza que contenía los Diez Mandamientos.

Según se cuenta, el arca está en la iglesia del siglo XVII de Nuestra Señora de Sión, pero sólo su guardián puede verla. El museo de la iglesia posee una pequeña, pero impresionante colección de Biblias, cruces y coronas.

Justo al lado del museo está el antiguo campo de las estelas. Estas son enormes obeliscos construidos cada uno de ellos a partir de un único bloque de granito, el más alto de los cuales alcanza los 24 metros de altura.

A las afueras de la ciudad se hallan las ruinas de la tumba del rey Kaleb, el palacio de la reina de Saba y el monasterio de Pentalewon. Las mujeres no pueden acceder al monasterio, pero las vistas que ofrece hace que el complicado ascenso hasta la colna merezca la pena

Foto vía Tripadvisor