El Erecteión, una joya de Atenas

Erecteion atenas

Atenas es una ciudad que enamora de principio a fin. Su historia y su arte atrapan al turista que la visitan. La capital de Grecia sigue siendo un hito turistico de primer nivel.

Si bien el Partenón era el monumento más espectacular de la Acrópolis, se trataba más de una obra para admirar que de un santuario. Este papel era para el Erecteión, erigido en la parte más sagrada de la Acrópolis. Fue en este lugar donde Poseidón golpeó el suelo con su tridente y Atenea creó el olivo. En el templo, que tomó su nombre de Erecteo, legendario rey de Atenas, se rendía culto a Atenea, Poseidón y Erecteo.

El Erecteión se reconoce  por las seis bellas columnas en forma de doncella que soportan el pórtico sur, las famosas cariátides, llamadas de esta forma pues las mujeres que posaron como modelos venían  de Karyai en Laconia. Hoy en día, las que se ven son las copias, las originales (salvó la que se llevó Lorg Elgin) setán  en el Museo de la Acrópolis.

Este templo formaba parte del proyecto de Pericles, sin embargo  su construcción se retrasó por  el estallido de las Guerras del Peloponeseo, y las obras no arrancaron hasta el 421 antes de Cristo, ocho años después de su muerte.

Arquitectónicamente se trata de un gran ejemplo de la arquitectua jónica levantado en varios niveles para contrarrestar la irregularidad del suelo. El templo principal se divide en dos naos, una dedicada a Atenea y la otra a Poseidón, hecho que representa la reconciliación de las deidades tras la lucha.

En la naos de Atenea se levantaba un estatua en madera de olivo que representaba a Atenea Polis sosteniendo un escudo con la cabeza de la gorgona. En esta estatua se puso el peplo (un  chal color azafrán) sagrado al  concluir  las Grandes Panateneas.

Por último, el pórtico norte está formado por seis elegantes columnas jónicas; en el suelo están las fisuras supuestamente causadas por el rayo mandado  por Zeus para asesinar al rey Erecteo. Al sur se hallaba el Cecropio, el lugar de entierro del rey Cécrope.

Foto vía Catai