La garganta de Samaria, una joya griega

La garganta de Samaria se encuentra en uno de los parques nacionales de Grecia, el único situado en la isla Creta. En las montañas blancas del oeste de Creta, la garganta mide 16 kilómetros de longitud, comenzando en Omalos a 1.250 metros de altura y descendiento hasta el nivel del mar, en el precioso pueblo de Agia Roumeli.

La excursión por la garganta de Samaria puede durar entre cuatro y siete horas, y  aconsejo comenzarla  a primera hora de la mañana para evitar el pesado calor del mediodía, además de las aglomeraciones.

Se puede llegar en autobús desde Chania a Omalos. La mejor época para visitar  la garganta de Samaria es entre final de mayo y principios de junio (además de que en esas fechas se pueden encontrar vuelos económicos para volar a Grecia con vuelo24.es y reservar tu hotel con buen precio en cualquier comparador online). Existen guardas para ayudar a los excursionistas y velar por su segurida. Se debe abonar una entrada para visitar esta belleza natural cretense.

El primer tramo es un descenso de 1.000 metros que sigue a un camino complicado denominado  “las escaleras de madera”. Esta es la parte más díficil de la ruta. La ruta sigue al lecho del río, por lo que el parque solamente abre a partir de final de primavera, cuando el río está totalmente seco.

La vegetación florece como nunca  en primavera, cuando aparece un manto de flores silvestres, y el aroma del tomillo de montaña y el orégano llena el ambiente de manera singular. Se trata de uno de los escasos lugares donde  habitan las raras cabras salvajes conocidas como kri-kris; algunos  excursionistas tienen la suerte de ver  alguna.

A mitad de la garganta se halla el pueblo abandonado de Samaria, hoy en día un lugar de descanso para excursionistas cansados, y hacia el final de la garganta las paredes de la roca se estrechan hasta una abertura de tres metros, denominado como las Puertas de Hierro, que se elevan  a  cada lado hasta unos 650 metros de altura. Durante muchos años, incluso hasta la Segunda Guerra Mundial, éste fue el último refugio de los habitantes de esta isla mediterránea.