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Parque Nacional de Komodo

Dic 5, 2011

El Parque Nacional de Komodo, hogar de los lagartos más grandes del mundo, contiene tres grandes islas, Komodo, Rinca y Padar, y está situado en el centro del archipiélago indonesio. Se fundó en 1980 con el propósito principal de conservar el excepcional dragón de Komodo y su hábitat. Sin embargo, con el paso de los años, los objetivos del parque se han extendido para proteger toda su biodiversidad, tanto terreste como madrina.

Declarado Patrimonio de la Humanidad y Reserva de la Biosfera por la Unesco, el parque alberga uno de los entornos marinos más ricos del mundo, con arrecifes de coral, manglares, plantas marinas, montes submarinos y bahías semiencerradas. Allí habitan más de mil especies de peces, 260 especies de coral y 70 especies de coral. Además, hay dugongos, tiburones, mantarrayas, delfines, tortugas marinas y ballenas.

Las islas del Parque Nacional de Komodo son calurosas, áridas y relativamente estériles comparadas con sus vecinas exuberantes y cubiertas de jungla. La razón más popular para visitarlas son las excursiones guiadas para ver a los famosos dragones, unos lagartos que pueden alcanzar tres metros de largo.

Grandes y feroces depredadores, los dragones de Komodo son capaces de devorar a un humano adulto. Mientras pasean pavoneándose y sacando sus lenguas bifurcadas, es fácil imaginar la fuerza de sus enormes fauces y poderosas garras. Lo que resulta difícil de comprender es que estas torpes criaturas, con sus pequeñas patas, puedan correr tan rápido como un perro.

Los dragones son también excelentes nadadores y resulta habitual que viajen de una isla a otra. Aunque las magníficas playas rosadas y grisáceas de estas islas están abiertas al público, deberás tener cuidado y vigilar que no haya huellas de patas y colas de dragones en la arena.

En cuanto el sol se alza y las temperaturas aumentan, los dragones de Komodo descienden por la orilla del río hasta los lechos secos, donde excavan profundas madrigueras en las que se refrescan y ponen sus huevos. Estas antiguas criaturas son un espectáculo digno de contemplar.