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Laos, un destino insólito

Oct 3, 2011

Laos es un país del sureste de Asia. Limita con Birmania al noroeste; con China al norte; con Vietnam al este; con Camboya al sur y con Tailandia al oeste. No cuenta con litoral. El 65% de su superficie está cubierta por una densa vegetación. Acurrucado entre vecinos turísticos prestigiosos, Laos continúa siendo un destino singular en el sureste asiático.

Más allá del denso patrimonio budista de la antigua capital real de Luang Prabang, el turista descubrirá una vida intensa alrededor del río Mekong y una cordial población que ha sabido conservar sus tradiciones. Además, resulta un viaje muy asequible tanto en alojamiento como en comida y con un prometedor desarrollo del ecoturismo.

Ciudades y monumentos:

La antigua capital real de Luang Prabang, protegida como Patrimonio Mundial justifcaría por sí sola la visita a Laos. El Monte Phousi, su templo y su stupa, dominan la pequeña ciudad encajonada en la confluencia de los ríos Mekong y Nam Khane.

Desprende una gran serenidad con sus templos, encabezados por el Vat Kieng Thong; sus callejuelas animadas; y el colorido de las túnicas de color azafrán de los monjes. Además, hay que visitar el antiguo Palacio Ral y más de una decena de vats.

En la capital de Laos, Vientián, sobreslen los templos de Vat That  Luang y el Vat Sisaket. También ofrece un impresionante mercado (Talat Sao), un curioso arco del triunfo (Patuxai) y las casas coloniales abandonados por los franceses.

Asimismo, hay que contemplar las cuevas de Pak Ou con más de 4.500 estatuas de Buda; la llanura de las Jarras y sus grandes cuencos megalíticos; y el monumento jemer de Vat Phu.

Paisajes:

El símbolo de Laoes es el río Mekong. Transformado a veces en rápidos, en saltos espectaculares, pocas veces tranquilo, muy a menudo de aguas amarillas o rojizas debido a los aluviones que arrastra, el Mekong sigue siendo uno de los grandes argumentos turísticos del país. Se pueden realizar cruceros para conocer la belleza del río y su ribera.

Las montañas del norte, donde viven minorías étnicas cada vez más visitadas (lantanes, mongs), sólo rivalizan con la meseta de Bolovan al sur. Por último, entre Luang Prabang y Vientián se pude hacer una pausa en Van Vieg, cuyos paisajes y el descenso de río en cámaras de neumático son cada vez más apreciados.

Foto vía Ipasajes