El cañón del río Blyde

La reserva natural del cañón del río Blyde ofrece una de las vistas más espectaculares de Sudáfrica. La reserva, con sus rocas gigantescas, sus profundos acantilados y sus montañas cubiertas de hierba alta, se extiende a lo largo de 60 kilómetros e incluye el cañón del río Blyde, de unos 30 kilómetros de largo.

El cañón del río Blyde alberga varias maravillas naturales inolvidables. La cima es una aguja de 33 metros de cuarcita que se eleva espectacularmente desde una quebrada cubierta de helechos. El río cae 450 metros por el acantilado, creando una serie de hermosas cascadas.

En el mirador de las Tres Rondavels descubrirás una visita inolvidable de tres enormes rocas en forma de espiral que surgen de la pared del cañón del río Blyde. Estas formaciones rocosas crean un constrate mágico con el sinuoso río azul que hay a sus pies. Son conocidas por los indígenas como “el jefe y sus tres esposas”.

Allí donde se encuentran el río Blyde (el río de la alegría) y el río Treur (el río de la pena), la erosión del agua ha creado uno de los fenónemos geológicos más destacables de Sudáfrica, conocido como los “Bourke’s Luck Potholes”.

Llamada así en honor de un buscador de oro, estas surrealistas esculturas de roca creadas por remolinos de agua verde esmeralda han formado una serie de estanques oscuros que crean un hermoso constrate con las rocas blanca y amarillas cubiertas de liquen.

La flora y la fauna de la reserva del cañón del río Blyde es tan variada como sus hábitats. En el acantilado, se pueden encontrar reduncas de montaña; en el dique del Blyde, viven hipopótamos y cocodrilos; y en la frondosa llanura Lowveld, cerca de la boca del cañón, subsisten impalas, kudus, ñus azules, antílopes cobo y cebras.

Por último, el descenso de la reserva natural, desde el acantilado hasta el paso de Abel Erasmus, es uno de los paseos más hermosos del país, y no deberías perdértelo.

Foto vía Retratos del mundo